
Los fines de esta Institución son:
Las Academias, en términos jurídicos, son Corporaciones de Derecho Público que se rigen por sus específicos Estatutos y que eligen, entre candidaturas distintas, a sus miembros, presentados por una terna de Académicos. Las Academias son un reducto de libertad y una singular plataforma para la búsqueda de la verdad. Lo son porque son independientes del poder y porque su sistema electivo les pone al abrigo de ciertas querencias. Son un especial ámbito para la búsqueda de la verdad porque, como dice Miguel Artola, el debate es incondicional y no se somete a otras reglas que las de la cortesía sin que se sepa que vueltas o caminos seguirá. Es más, en tiempos de encrucijadas culturales, científicas y éticas, las Academias tienen la obligación de "repensar" las teorías y prever las consecuencias. El clima académico es el idóneo para esa reflexión porque une al conocimiento y la libertad individual el sosiego de quien no está institucionalmente vinculado al proceso inmediato y directo de la investigación. Las Academias pueden ser el foro para iluminar una cuestión y hacerlo desde la proximidad del saber científico, pero con la distancia y lejanía que proporciona la serenidad del espectador comprometido. Independencia, libertad, debate incondicional, búsqueda de la verdad, curiosidad y reflexión, son atributos que garantizan un protagonismo social evidente. Las Academias al iluminar las cuestiones desde una perspectiva exterior dan a los problemas una solución más moderna en tanto no están sujetos a puntos de vista circunstanciales u horizontes más cercanos. Buscan lo importante por encima de las modas, lo efímero o lo urgente.